miércoles, 25 de diciembre de 2013

Enamórame... Capitulo 1



Mi reflejo. Mi reflejo es todo lo que veía. Una habitación llena de espejos me reflejan en ellos,llevaba mi ropa de dormir usual,una camiseta de Héctor que me regalo el hace un año. Recuerdo que le pedí algo que me recordara a el cuando no estábamos juntos y el me dio su camiseta favorita,olía a sol,olía a Héctor. El suelo estaba frío al igual que el aire. Costaba respirar y los espejos reflejaban mis mejillas sonrojadas por el frío.

El espejo que estaba delante no me reflejaba, reflejaba a Héctor. El tenía la mirada perdida,mirando al frente ¿Me estaba mirando? Poco a poco fui caminando hasta que el estuviera frente a mi pero su mirada seguía perdida.

Poco a poco el cristal del espejo obtuvo movimiento,como si fuera agua y Héctor estaba saliendo de el sin apartar la mirada. Estaba apunto de hablarle pero el pasó al lado mía sin mirarme,solo miraba al frente y andaba con paso decidido.

Tenía que ver lo que tanto llamaba su atención y cuando lo hice quise morirme. Una chica vuelta de espaldas con una larga y bonita cabellera negra estaba allí parada como si fuera una muñeca,lo que hacía ver que no era el movimiento de sus hombros hacía arriba y abajo. No podía verle la cara y ahora mismo tampoco quería. Héctor me estaba dejando por otra. Cogió su mano,blanca como la nieve y los dos andaron por la oscuridad. La oscuridad que rodeaba todos los espejos. Los espejos que reflejaban mi cara de perdida.



Me levante mirando al otro lado de la cama donde Héctor dormía plácidamente. Solo había sido un sueño. El estaba aquí ¿Significaría este sueño algo? ¿Me iba ha dejar Héctor? Maldito sueño. Mi cara estaba llena de lágrimas que había derramado mientras soñaba. Tenía que despejarme y la mejor forma era tomar aire fresco. Abrí las puertas del balcón y deje que el aire fresco azotara mi cara y me despejara las ideas. Apoyé mis codos en la barandilla y hundí mi rostro en mis manos. Héctor y yo llevábamos tres años juntos. Teníamos las típicas peleas de vez en cuando pero nunca se había ido de mi lado y no podría imaginarme mi vida sin el. Las lágrimas estaban llegando a mis ojos y amenazaban con derramarse.

-¿Camila? -Dijo Héctor aún adormilado.

-¿Si? Estoy en el balcón Héctor.

Escuche como dejaba las sábanas a un lado y andaba hasta aquí.

-¿Que haces aquí fuera? Te vas a helar -Dijo abrazándome. -Camila,¿Estas llorando? Gruñona,¿Que te pasa?

No pude evitar soltar una pequeña risa,aunque estuviera cargada de tristeza. Siempre me llamaba “Gruñona” era el mote cariñoso que el había elegido para mi y no podría ser otro que ese.


-Tuve una pesadilla.

-Cuéntamela.

-Tu...Tu me dejabas. Te ibas con otra. Una chica que parecía muy bonita y yo me quedaba sola en la oscuridad. -Dije intentando ahogar un sollozo.

-Ya paso,solo fue un sueño -Dijo mientras me acunaba en su pecho. -Sabes que no voy a dejarte ¿Estas preocupada por que pronto entramos en la universidad? ¿Es eso?

Por extraño que parezca,Héctor consiguió pasar bachiller y ahora estudiaba tercer año en derecho. Nunca había estado preocupada por que el fuera a la universidad,yo también estaba yendo a una universidad pero ahora que había tenido este sueño miles de dudas y miedos estaban en mi mente.

-Camila, será como todos estos años,nos veremos en tu piso o en el mío casi todos los días. Nada va a cambiarlo. Vamos a la cama,gruñona.

El agarró mi mano y me llevó hasta el borde de la cama. Empezó a dibujar pequeños círculos en la palma de mi mano con su pulgar y una corriente eléctrica me recorrió la espina dorsal. ¿Nunca iba a dejar de causar este efecto en mi?

-Vamos a relajarte. Creo que los nervios y esta estúpida pesadilla te está poniendo tensa y te hace falta un momento con Héctor.

-Oh Doctor,que buena observación.

-Niriel me da clases. Ahora a la cama.

-Como usted diga Doctor.

Y todo lo demás ya no importaba ¿Que iba a importarme mientras estuviera junto a Héctor,con su cuerpo pegado al mio? Todo había sido una pesadilla. Héctor y yo habíamos superado a novios psicópatas,la enfermedad,la muerte...Nada podría con nosotros. Héctor era mi mundo. El que me sostenía en el suelo y eso no iba a cambiar.



1 comentario:

  1. dioooos que ganaaas al fin!!!! llevaba tiempo esperándole me encanta!!! cuando lo as publicado no me lo creía. ME ENCANTA ME ENCANTA E ENCANTA!!!!! jajjajajaja (parezco una psicópata lo siento jeje) besitooos :))

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